Enfermedades y Dolencias más comunes

INDICE

1. Alergias

2. Artritis y artrosis

3. Babesiosis

4. Cáncer

5. Cataratas

6. Coccidiosis

7. Diabetes

8. Displasia de cadera

9. Embarazo psicológico o pseudogestación

10. Epilepsia

11. Filaria (gusano del corazón)

12. Leishmania

13. Mastitis

14. Moquillo

15. Parvovirus

16. Piometra (infección en la matriz)

17. Rábia

18. Torsión de estómago

19. Tos de las perreras

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1. Alergias

Reacción inadecuada y exagerada del sistema inmunológico ante una sustancia que normalmente no causa daño. Esta sustancia se conoce como alérgeno. El polen, ingredientes de la comida, hierbas, semillas, saliva de garrapatas, saliva de pulgas, detergentes, sustancias químicas para la limpieza y fibras textiles, son alérgenos comunes para los perros. Los efectos de las alergias pueden ir desde una ligera irritación cutánea hasta la muerte súbita. Las alergias más frecuentes en perros son causadas por comida, saliva de insectos (a través de las picaduras), inhalación y contacto con diferentes alérgenos.

 

 

Causas:

 

  • Alergias por inyección. Causadas por picaduras de insectos y son las alergias caninas más frecuentes. Las más comunes son la alergia a la saliva de pulgas y la alergia a la saliva de garrapatas.

  • Alergias por inhalación. Ocurre con alguna sustancia que respira u olfatea. Dos alérgenos comunes son el humo del cigarrillo y el polen. Este tipo de alergia es el segundo más común.

  • Alergias por comida. Alérgenos comunes son: maíz, trigo, soya, huevos, carne y derivados de la leche.

  • Alergias por contacto con la piel. Alérgenos comunes son: collares antipulgas, collares con otros antiparasitarios, champús, fertilizantes, medicinas, fibras textiles de ropa para perros, fibras de alfombras, insecticidas y compuestos químicos de artículos de limpieza.

 

 

Síntomas: 

 

Se pueden presentar localmente o sistémicamente. Suelen hacerse evidentes en la piel o a través de trastornos digestivos, pero también afectan a otros órganos y sistemas como el sistema respiratorio. Síntomas externos frecuentes en las alergias de perros son: irritación, picazón constante, enrojecimiento y sarpullido, granos y pústulas, estornudos frecuentes, letargo, malestar general, sacudidas de la cabeza, frecuentes y muy vigorosas, rascado frecuente de las orejas, acumulación de cera en el canal auditivo...

 

Síntomas de alergia a alguna comida: nauseas y vómitos, eructos frecuentes, diarrea, flatulencias, pérdida de apetito, pérdida de peso, letargo y debilidad.

 

 
Diagnóstico:

 

Se hace en base a los síntomas, la historia del perro y el examen físico. En la mayoría de los casos, esto es suficiente para reconocer la presencia de la alergia, pero no para identificar el alérgeno causante. Para ello, el veterinario busca las causas más frecuentes en relación a los hábitos del perro. En algunos casos resulta fácil dar con la sustancia, especialmente si se trata de alergias estacionales (como en el caso del polen). También es relativamente fácil identificar a la saliva de pulgas o garrapatas como causantes de alergia si es que el perro está infestado por esos parásitos. Sin embargo, en muchos otros casos resulta muy difícil dar con el agente causante de las alergias. Para esos casos se pueden recomendar análisis alergológicos, pero son caros, poco frecuentes en las clínicas veterinarias y pueden ser molestos o dolorosos para el perro. 

Existe una manera menos invasiva y costosa de identificar los alérgenos. Consiste en remover del ambiente todas las sustancias de las que se sospecha e ir reintroduciéndolas gradualmente, hasta volver a provocar la reacción alérgica. Para las alergias por comida se hace algo similar. 

 

 

Tratamiento:

 

El tratamiento para las alergias de perros consiste simplemente en retirar las sustancias causantes. Por ejemplo, si la causa es la saliva de las pulgas, es importante erradicar esos parásitos. Si la causa de la alergia está en algún artículo de limpieza, hay que evitar que el perro entre en contacto con el mismo. Y si la causa es un ingrediente en la dieta, hay que cambiar la alimentación del perro por comida hecha en casa o por un pienso diferente que no contenga el alérgeno. Para reducir los efectos de las alergias estacionales se pueden usar antihistamínicos orales. Esto no quita la alergia pero ayuda a reducir los síntomas y las molestias hasta que pase la estación en que el alérgeno es común. Además, complementariamente, el veterinario puede recomendar cremas, lociones, champús y medicamentos que ayuden a desinflamar y eliminar la irritación y picazón del perro. El pronóstico suele ser muy bueno una vez que se descubre cuál es la sustancia causante de la alergia.

2. Artritis y Artrosis

La artritis en los perros es la inflamación de una o varias articulaciones de su cuerpo. Por lo general se acompaña de dolor y rigidez. Existen de 3 tipos: osteoartritis (OA) también llamada enfermedad articular degenerativa (EAD) la más común de las tres y de la que hablaremos a continuación, artritis inmunomediada (poliartritis, artritis reumatoide) y artritis infecciosa (bacteriana, viral o fúngica).

 

La artrosis es una enfermedad frecuente en perros senior, que aparece como resultado de la evolución inevitable de una articulación que envejece o se hace cada vez más frágil debido a un traumatismo o a una malformación. Se trata de una afección muy dolorosa que debe ser tratada lo antes posible. Puede afectar a todas las articulaciones del cuerpo. La artrosis se caracteriza por una destrucción progresiva de este cartílago y por una proliferación ósea anormal en el borde de las superficies articulares conocido como osteofito, también llamados ‘picos de loro’ cuando están ubicados en la columna vertebral. Las articulaciones afectadas pierden elasticidad, provocan dolor e impiden que el animal se mueva con normalidad.

 

 

Enfermedad articular degenerativa (EAD): 

 

Cuando el cartílago se desgasta, los huesos comienzan a frotarse y rozarse uno contra otro. La fricción de hueso contra hueso provoca la destrucción de ambos huesos, la regeneración anormal del hueso, y la inflamación de los tejidos blandos que rodean la articulación. Todo esto conduce a un dolor crónico y rigidez en las articulaciones.

 

Las articulaciones más comúnmente afectadas son las caderas, las rodillas, los codos, los hombros, las muñecas y la columna vertebral. La osteoartritis es una enfermedad crónica y progresiva, es decir, una vez que comienza sólo irá a peor. No hay cura para la osteoartritis, pero hay muchos tratamientos disponibles que pueden retrasar la progresión de la enfermedad y disminuir el malestar que provoca.

 

Lo más común es que se dé en perros de edad avanzada, ya que el desgaste natural de las articulaciones a lo largo de su vida es lo que provoca el desarrollo de la enfermedad. Cuando se produce en perros más pequeños, a menudo es provocada por otro factor. Un traumatismo o una lesión antigua podría haber causado un daño inicial en una articulación, dando lugar a cambios estructurales en ella. Además, el desarrollo anormal de una articulación, una deformidad articular congénita o una condición articular hereditaria como la displasia de cadera, pueden comenzar el proceso de la enfermedad. Además, la obesidad pone exceso de tensión en las articulaciones, pudiendo causar un temprano inicio de la osteoartritis. 

 

 
Artrosis:

 

Por regla general, esta dolencia afecta, en primer lugar, a las articulaciones altas de los miembros: caderas y rodillas, hombros y codos. Los síntomas son más o menos importantes en función del número de articulaciones afectadas. Sin embargo, existe un signo inequívoco que nos hace intuir que el animal está afectado. La cojera suele manifestarse cuando el perro se levanta y se pone en marcha después de permanecer durante mucho tiempo inmóvil.

El dolor incita al animal a evitar el apoyo sobre el miembro afectado y, al verse impedido, deja de correr, y por supuesto, de saltar. Conforme va evolucionando, el dolor aumenta. Al efectuar determinados movimientos, el perro emite pequeños gemidos, incluso es posible que el animal se muestre irascible y tienda a presentar agresividad cuando intentamos manipular la articulación afectada.

 

En los casos más avanzados, es posible que la articulación quede bloqueada parcialmente, con lo que resulte imposible realizar determinados movimientos. Llegados a este punto, el animal duda a la hora de utilizar la extremidad enferma. Además, esta falta de actividad conlleva un deterioro importante de la musculatura que rodea a la articulación. Como consecuencia, la zona enferma empieza a atrofiarse, con lo que cada vez se complica más su utilización.

 

 

Diagnóstico:

 

El diagnóstico de esta enfermedad puede basarse en tres factores: los antecedentes patológicos del animal, el examen de la marcha y la manipulación. A la hora de estudiar el historial, el veterinario deberá tener en cuenta antiguas fracturas articulares, lesiones que el animal haya sufrido hace tiempo, así como posibles esguinces. Al observar la marcha se fijará en si el perro cojea, aunque sea sólo muy levemente y de forma incipiente, ya que la cojera es un síntoma inequívoco de la enfermedad. Finalmente, al manipular la zona afectada es muy posible que el animal de muestras de dolor. 

 

Para la confirmación del diagnóstico o con el objetivo de obtener más detalles, tu veterinario recomendará radiografías (rayos X). Esto le permitirá ver realmente las articulaciones afectadas, identificar cambios en los huesos y determinar la gravedad.

 

 

Tratamiento:

 

Ante todo, el tratamiento debe pasar por la modificación del ritmo de vida que lleva el animal. En el caso de la artritis te recomendarán un programa de ejercicio regular moderado que ayudará a mantener la movilidad articular y a evitar la anquilosis articular en el perro. Aumenta la duración de los paseos para que el can ejercite más sus músculos. 

 

En el caso de la artrosis, es fundamental limitar en cierta medida su actividad física, con el fin de frenar, en la medida de lo posible, el ritmo de desgaste de las articulaciones. De todos modos, esto no significa que debamos suprimir por completo las salidas a la calle del perro, ya que de este modo lo único que conseguiríamos seria aumentar el grado de la atrofia muscular.

 

En el caso de perros obesos, es imprescindible que el animal sea sometido a un régimen con el objetivo de perder unos cuantos kilos.

 

El tratamiento médico consiste en la administración de antinflamatorios que, en función del grado de afectación de la artrosis, pueden ser corticoides o de otro tipo. 

 

Finalmente, en los casos más graves de artrosis puede estar indicada una intervención quirúrgica. Mediante una operación, el especialista puede retirar los osteofitos con el objetivo de contribuir a desbloquear la articulación. Este es el único medio para suprimir por completo el dolor. También es posible implantar al animal una prótesis total. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas técnicas no pueden aplicarse en todas las articulaciones y que no siempre resultan viables.

3. Babesiosis

En verano es la época del año más propicia para que esta enfermedad se manifieste en nuestras mascotas. Es la enfermedad que provoca la Babesia, y se transmite por medio de la picadura de la garrapata, y en algunos casos (aunque no muchos), por la picadura de las moscas. Cuando lleguemos a casa, y sobre todo si hemos paseado por zona de césped, debemos revisar bien a nuestro perro ya que las garrapatas pueden encontrarse en cualquier parte de zona verde. Debemos revisar en las orejas, en los pies, las zona con pliegues a la altura del abdomen y en lo ojos y nariz. Si nos encontramos con una garrapata, la arrancaremos de forma adecuada evitando que quede ninguna parte en el cuerpo de nuestra mascota. Esto evitará que nos podamos llevar algún susto. 

 

 
Síntomas y diagnóstico: 


Si tu perro está muy triste y deprimido, si la lengua y encías no conservan su color rosado, si vomita, orina oscuro, está decaído o sin apetito; anemia, debilidad, anorexia, fiebre...

 

También se puede trasmitir a animales silvestres y a humanos. Es necesario un test de laboratorio para confirmar el diagnóstico y para evaluar la condición física del paciente. Además es necesario repetir los test durante el tratamiento. 

 

 
Tratamiento y prevención:

 

Los medicamentos son capaces de curar la enfermedad. La mayoría de veces el mayor problema para el enfermo es su recuperación como resultado de la severa anemia. Una buena pipeta una vez al mes acompañada por un buen collar evitarán las picaduras de las garrapatas en mayor medida.

4. Cáncer

Esta patología se caracteriza por la proliferación descontrolada de células. Este crecimiento produce exceso de tejido que se conoce como tumor o neoplasia. En términos generales al comienzo de esta enfermedad las células, por decirlo de alguna manera, se olvidan de morir y crecen sin parar, volviéndose destructivas y atacando a los tejidos y las partes del cuerpo en las que crecen. Las células “normales” del cuerpo tienen un periodo de vida limitado, a su muerte son sustituidas por otras nuevas y exactamente iguales. Con las cancerígenas ocurre lo contrario, se reproducen de forma desorganizada y caótica, independientemente de la necesidad de células nuevas. La raíz del problema todavía sigue siendo una incógnita. 

 

 

Síntomas: 

 

Cada tipo de cáncer tiene síntomas diferentes. Los tumores externos, podemos verlos o detectarlos cuando acariciamos al animal, pero los internos no son tan fáciles de reconocer, hay veces que carecen de síntomas externos o que podamos percibir hasta que ya están muy avanzados. Muchos tipos producen síntomas poco específicos y podemos creer que es más propio de la edad que cualquier otra cosa, ya que no está tan activo, se cansa más, está más delgado… 

 

 
Tratamiento:

 

Cuanto antes se detecte la enfermedad, más altas son las probabilidades de cura o remisión. Se puede tratar con cirujía, con radioterapia o con quimioterapia. Hay casos en que la enfermedad está tan avanzada que no hay tratamientos posible.

5.Cataratas

Es cuando se produce una opacidad en el interior del ojo, en el cristalino, que va perdiendo con el tiempo su transparencia convirtiéndose en una sustancia opaca y de color blanco.. Lo normal es que afecte a los dos ojos y evolucione hacia la ceguera. 

 

Aunque tenga falta o inexistencia de visión, al tener los otros sentidos mucho más desarrollados, la suplencia por esta pérdida no le supondrá tan “gran” trastorno como nos imaginamos. 

 

 
Causas y síntomas: 

 

Las cataratas pueden ser congénitas o presentarse cuando el animal es joven o adulto. Hay que tener en cuenta que hoy en día los perros son más longevos de lo que lo eran antaño, llegando entre los 15 y 18 años, por lo que tienen más problemas relacionados con la edad. Posiblemente el perro empezará a manifestar la ceguera cuando carezca al menos del 80% de su capacidad visual por lo que será fácil que podáis apreciar que el perro no ve bien. Pero, salvo algunos cambios de adaptación el animal no manifiesta grandes problemas para continuar con sus rutinas diarias. 

 

 

Tratamiento:

 

Por eso conviene que con frecuencia, les revises los ojos por si tienen algún tipo de inflamación o un color azulado en los ojos. En cualquiera de los dos casos deberemos de llevarlo al veterinario, hoy en día la cirugía de cataratas ha avanzado de manera sorprendente en este campo, aunque debemos saber que no todos los casos serán operados.

6. Coccidiosis

Los responsables de esta enfermedad son los llamados coccidios, unos parásitos protozoos (organismos unicelulares) que se multiplican en el tracto intestinal de los perros. Cuando sacamos a nuestros amigos a dar un paseo para que puedan hacer sus necesidades, podremos detectar esta infección a la hora de recoger sus heces. Esta infección es especialmente común en animales jóvenes de criaderos, guarderías o residencias caninas donde el hacinamiento y el estrés son por lo general características típicas de la mayoría de estos sitios. 

 

 
Síntomas: 

 

Los síntomas se observan cuando el cachorro presenta dificultades para crecer y puede observarse una anomalía característica ya que las patas traseras serán más altas que las delanteras. Por otro lado notaremos su estómago hinchado incluso puede que no tenga demasiadas ganas de comer, llegando incluso a comer piedras o sus propias heces, las cuales se manifiestan a modo de diarrea, apareciendo corpúsculos sanguinolentos en ellas. También hay una anemia fuerte como consecuencia de la pérdida de sangre y debilidad. 

 

 
Diagnóstico:

 

Si no se diagnostica a tiempo pueden producirse infecciones en masa, provocando la muerte del animal. La especie que suele infectar a los perros es Isapora Canis. Los cachorros son afectados especialmente en el periodo comprendido entre la cuarta y sexta semana, esto no quiere decir que con más edad no se puedan infectar, hay casos en que ocurre. Por el contrario los perros adultos no sufren la enfermedad (salvo rara excepciones), sin embargo sí son una importante fuente de infección. Ante el menor síntoma debemos de llevarlo al veterinario y es conveniente que si podemos le llevemos una muestra de heces.

7. Diabetes

Las células metabolizan la glucosa para convertirla en una forma de energía útil; por ello el organismo necesita recibir glucosa (a través de los alimentos), absorberla (durante la digestión) para que circule en la sangre y se distribuya por todo el cuerpo, y que finalmente, de la sangre entre al interior de las células para que pueda ser utilizada. Esto último sólo ocurre bajo los efectos de la insulina, una hormona secretada por el páncreas.

En la Diebetes Miellitus el páncreas no produce, o produce muy poca insulina (DM Tipo I) o las células del cuerpo no responden normalmente a la insulina que se produce (DM Tipo II). Esto evita o dificulta la entrada de glucosa en la célula, aumentando sus niveles en la sangre (hiperglucemia). La hiperglucemia crónica que se produce en la diabetes tiene un efecto tóxico que deteriora los diferentes órganos y sistemas y puede llevar al coma y la muerte.

 

 
Causas: 

 

Diabetes de Tipo 1. Se caracteriza por la destrucción de las células B del páncreas que lleva a una deficiencia absoluta de insulina. Se cree que hay una predisposición genética a este tipo de diabetes, pero existen varios factores ambientales que podrían actuar como factores desencadenantes de una respuesta autoinmune frente a las células B. No se ha estudiado en los perros la velocidad de progresión hacia la deficiencia absoluta de insulina, pero los factores epidemiológicos son muy parecidos a este tipo de diabetes en el hombre.

El 28% de los perros desarrollan la diabetes por un daño pancreático importante, debido probablemente a una pancreatitis crónica. El vínculo entre diabetes canina y pancreatitis merece especial atención ya que la reacción autoinmune y la regulación de la respuesta inmune gastrointestinal podrían estar ligadas a la patogénesis de la enfermedad. Es probable que el sistema inmunitario a nivel gastrointestinal desempeñe un papel fundamental ya que desde el punto de vista inmunológico el intestino y el páncreas parece que están unidos, así como anatómicamente y están influenciados por factores relacionados con la dieta.

La obesidad afecta entre 1/3 y 1/4 de perros y también está relacionada con un incremento del riesgo de pancreatitis. Otros factores como alimentos con alto contenido en grasas, están implicados como agente causantes en los perros con pancreatitis asociada a la obesidad y posiblemente, desempeña un papel en el desarrollo de la inflamación del páncreas en perros diabéticos.

En las perras gestantes, entre los 30-35 de gestación, las perras sanas presentan una mayor sensibilidad a la insulina que se agrava en la última etapa de la gestación. La progesterona estimula las glándulas mamarias para que produzcan hormonas de crecimiento, que es un potente inductor de la resistencia a la insulina. La influencia periódica de la resistencia a la insulina asociada al diestro puede contribuir al mayor riesgo de desarrollar diabetes que presentan las hembras en relación a los machos.


En perros se presenta principalmente en adultos de 7-10 años, con mayor incidencia en las hembras. Las razas más predispuestas son: Los Pincher miniatura, Caniche, Teckel, Schnauzer enano, Beagle. Y entre las poco predispuestas estarían: Boxer, Collie y Pequinés.

 
 
Síntomas:

 

  • Orinan mucho. (Poliuria).

  • Beben más de lo normal. (Polidipsia).

  • Come mucho. (Polifagia).

  • Cenoturia. No hay glucosa suficiente y como energía utilizan las grasas.

  • Adelgazamiento y cansancio ya que las células no tienen suficiente energía aunque coma más, movilizando las energías de reserva.

  • Cataratas. Es la complicación más frecuente en el perro.

  • Neuropatía diabética. Alteraciones neurológicas. Presencia de hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado) y signos asociados a infección del tracto urinario pues el aumento de azúcar en sangre predispone a infección.


Los síntomas más graves y no compensados son la deshidratación, debilidad, vómitos, olor a acetona, hipotermia y coma.

 

 

Tratamiento: 

 

El tratamiento con insulina, posterior al diagnóstico en un perro implica varios pasos a seguir. En primer lugar la administración de insulina es fundamental, puesto que sin ella el animal está condenado a desarreglos metabólicos que acabarían con su vida. Se han dado casos en los que los medicamentos orales han resultado eficaces pero la cantidad de casos en los que se requiere insulina por vía subcutánea los superan con creces.

La cantidad de insulina inyectada dependerá de varios factores, tales como las características particulares de la diabetes del animal de compañía, así como el peso del mismo. Cuando se tenga que inyectar la insulina, lo haremos con extremo cuidado ya que puede resentirse. Buscaremos preferiblemente la nuca para aplicar la jeringuilla de la insulina. Hay que hacer un seguimiento en las primeras administraciones para determinar la curva de glucosa de la mascota. Con este dato se determinará exactamente la cantidad de hormona que se debe suministrar y pactar unas horas concretas para ello, además de establecer los horarios de comidas. Para los dueños, huelga decir que hay que cumplir al cien por cien las estipulaciones horarias en cuanto a comidas, lo que implica mucha responsabilidad.

Los perros diabéticos que siguen un tratamiento tienen similares expectativas de supervivencia que los perros no diabéticos de la misma edad y sexo, aunque el riesgo de fallecimiento es más elevado durante los seis primeros meses del tratamiento. La mayoría de los perros diabéticos son perros mayores o de mediana edad, por lo que son más propensos a sufrir las enfermedades que normalmente afectan a los grupos de edad.

Cuando la diabetes coincida con otra patología las necesidades nutricionales ligadas a la misma serán prioritarias si el perro está siendo tratado con insulina. Si la enfermedad concomitante produce una pérdida de apetito temporal, generalmente se recomienda administrar la mitad de la dosis normal de insulina para disminuir el riesgo de hipoglucemia. Una hipoglucemia grave producida por una sobredosis de insulina puede causar daños irreversibles en el cerebro e incluso la muerte por lo que evitarlo será unos de los objetivos más importantes.

Por lo tanto la alimentación juega un papel fundamental para que eso no ocurra. Si se derrama un poco de insulina durante el pinchazo nunca debemos de rellenar la jeringuilla, aunque el perro parezca que no ha recibido una dosis suficiente.

Si dudáis de si ya lo habéis pinchado, la opción más segura es no pincharlo de nuevo, pues las consecuencias de saltarse una dosis de insulina son insignificantes. Si aparecen signos de hipoglucemia debemos darle de comer. Si el perro no quiere o no puede debemos darle jarabe concentrado en glucosa como los comercializados para personas diabéticas. Una vez que se recupere, se le debe dar de comer lo antes posible y hablar con el veterinario antes de la siguiente inyección de insulina.

Un estudio demostró que el 94% de los perros diabéticos son tratados con éxito administrándoles dos dosis de insulina al día. Cuando los perros diabéticos recibían insulina una vez al día los episodios de hipoglucemia eran más frecuentes.

Después de que su perro esté estabilizado y se haya determinado el nivel de insulina que le el veterinario dará las instrucciones de como cuidar del perro en casa. Generalmente el cuidado estará relacionado con las inyecciones diarias de insulina y la monitorización de la glucosa en orina.
Tu veterinario  te aconsejará sobre el nivel apropiado de ejercicio y el control de la dieta. Es importante determinar el nivel de ejercicio para dosificar el aporte calórico diario, que debe ser dirigido por el veterinario. El resultado de la dieta para tratamientos largos suele ser bueno, pero requiere un cuidado y control riguroso del animal. Con la adecuada dieta y terapia insulínica, tu perro puede tener una vida confortable y duradera.

 

3 premisas fundamentales en su dieta:

 

  • Evitar la obesidad

  • Baja ingesta de grasas 

  • Alto contenido en fibras


Las cantidades dependerán según nos encontremos con un animal con sobrepeso o a perder kilos. El equilibrio de los nutrientes es fundamental, por lo que NO se recomienda la preparación de dietas caseras en las que es complicado medir los aportes. En los piensos se indican la composición de los mismos en un cuadro en el que se apuntan proteínas, vitaminas, calorías y restos de nutrientes que lo componen. Estos datos son realmente útiles a la hora de seguir las cantidades ordenadas por el médico para el control de este trastorno hormonal. Todo esto se debe completar con la realización de ejercicio regular. Una excepción serían los perros de caza a los que habría que reducir la dosis de insulina en los días en los que hagan mayor esfuerzo.

8.Displasia de cadera

Enfermedad osteoarticular frecuente en perros, típica en perros de razas grandes y medianas, menos frecuente en razas pequeñas. Se presenta con una mala congruencia de la cavidad acetabular (cadera) con las cabezas femorales que pueden aparecer luxadas o sub luxadas, es decir, fuera de su lugar natural. La cabeza del fémur al no tener un buen recubrimiento “baila” y esto produce estrés, inflama y debilita la articulación y los tejidos periarticulares. La osteoratrosis que aparece debido a la displasia causará los problemas de inflamación y dolor, que a su vez harán que el perro cargue más peso en las patas anteriores, y menos en los posteriores y por lo tanto aparecerá una clara atrofia muscular en el tercio posterior que agravará los síntomas.

 

 

Causas: 

 

La displasia de cadera tiene claros índices de heredabilidad, aunque muchas veces los perros son portadores pero no desarrollan displasia de cadera, no están claros todos los factores tanto ambientales como el desarrollo rápido y la nutrición como genéticos ni sus mecanismos de acción y podemos ver hijos con displasia de cadera de padres normales e incluso viceversa, aunque no es muy ético hacer criar a padres enfermos.

El exceso de peso, una dieta no variada... son factores que han demostrado que aumentan las posibilidades de padecer la enfermedad. El periodo más crítico del desarrollo de esta enfermedad es entre los 3 y 8 meses, la reducción de la ingesta calórica y un ejercicio regular sin mucho impacto podría ser una decisión interesante para esta fase.

 

 

Síntomas: 

 

Los síntomas varían un poco dependiendo de la raza y sobretodo de la edad del perro, debemos pensar que para el diagnóstico se realiza una radiografía en distracción, es decir con el perro tumbado hacia arriba y tracción simétrica en los miembros posteriores, normalmente con el perro anestesiado o muy sedado, pero no siempre los síntomas guardan correlación con el resultado de la radiografía. A veces observamos perros con mucha displasia y que presenta poco dolor o incluso nada y también el caso contrario, mucho dolor con un resultado en la exploración radiológica que no es tan malo. El dolor depende más de la inflamación de la articulación (sinovitis) entre otros factores que de la displasia en si. 

 

A partir de los 5 o 6 meses, empiezan los signos de alerta, el perro se para mal (saca una pierna hacia fuera), tiene dificultad para mantenerse en pie, no carga peso en los posteriores, pueden tener signos de dolor después del ejercicio, resbalar, caerse, cambiar el humor de forma súbita, volverse más agresivos, rehuir la presencia del propietario cuando le acaricia y presentar la marcha típica del perro con displasia que es el balanceo de la parte posterior y la carrera como un conejo. A veces al final del crecimiento los síntomas desaparecen o se minimizan mucho, quedando como único signo claro la marcha en balanceo.

 

En los perros mayores, los problemas vienen determinados como consecuencia de la artrosis que presentan. A veces presentan cojera que desaparece después de caminar un breve período de tiempo, que se sufre más por la mañana al levantarse sobretodo si no se ha descansado de forma correcta o sobre un colchón adecuado. Las extremidades las suelen colocar flexionadas mientras caminan, sus pasos son cortos ya que les duele la extensión de las caderas, y presentan un desarrollo de la masa muscular de los patas posteriores (atrofia) muy importante. Los tiempos de los paseos se reducen mucho, el perro se sienta o se tumba y no quiere salir a pasear o para mucho durante el paseo.

 

 
Tratamiento: 

 

Aunque existen métodos quirúrgicos: escisión del músculo pectineo, triple osteotomia de cadera, artroplastia de la cabeza femoral, forage, prótesis de cadera… al final el tratamiento es puramente paliativo. Métodos incluidos en la farmacología serían: antiinflamatorios y protectores de cartílago, reducción de peso, ejercicio moderado y sobretodo regular, la fisioterapia puede ayudar mucho a desarrollar mejor la musculatura sin dolor a sacar tensiones y eliminar compensaciones que el perro ha realizado, mejoras en el entorno (dormir en un buen colchón, no pasar frío ni exponerse a mucha humedad...), y todos los tratamientos suplementarios como son la acupuntura, masajes, reiki, flores de bach…

Podemos ayudar de muchas manera a nuestro perro con displasia de cadera. El ejercicio físico regular nos puede ayudar mucho a mejorar la masa muscular que nos puede hacer soportar mejor la mala congruencia articular. Nadar es un excelente ejercicio para que muscule su cuartos traseros sin llevar el peso de todo el cuerpo. La fisioterapia y los masajes permiten tener siempre al perro en un estado muscular correcto. Los protectores de cartílago retrasan la aparición de la artrosis, los antiinflamatorios evitan o reducen el dolor. 

También es recomendable proteger al perro del frío con mantas térmicas y en caso de que al perro le cueste levantarse se le puede ayudar con un arnés para las patas posteriores (o con una simple toalla pasada por debajo del cuerpo), es importante que el perro se sienta cómodo y que le estimulemos a moverse y a hacer ejercicio. 

9. Embarazo psicológico o pseudogestación

El embarazo psicológico es un fenómeno relativamente habitual en los perros. Puede surgir varias veces a lo largo de su vida, una vez que la hembra ha pasado el periodo de pubertad. También se denomina falsa preñez o pseugestación, términos más adecuados que el desacertado embarazo psicológico ya que, en realidad, no hablamos de una enfermedad mental del cánido, sino de un estado que se produce por causas naturales y de supervivencia. Normalmente, los perros que viven en estado salvaje se agrupan en manadas y sólo una hembra es la encargada de procrear. Las restantes cumplen el papel de nodrizas, amamantando a la nueva camada mientras que la madre sale a cazar.

La progesterona es una hormona que se encarga de preparar al animal para la maternidad. Prepara el útero para una posible gestación y se mantiene en el organismo del animal, provocando la producción de la prolactina, otra hormona a la que se debe el desarrollo de leche en las mamas y la aparición de comportamientos maternales en la hembra. Cuando la perra no es fecundada, estas hormonas se mantienen en su cuerpo, en los mismos niveles de una hembra preñada, alterando todas sus funciones como si realmente fuese a tener cachorros.

 

 
Síntomas: 

 

Es difícil percibir el estado de pseudogestación de nuestra mascota, ya que no hay ningún signo inequívoco que lo indique. Sin embargo, podemos advertir algunas pistas: inflamación de las mamas, aumento del apetito, nerviosismo y abultamiento del abdomen. En los casos más evidentes, las hembras que tienen falsa preñez llegan a producir leche, adoptan objetos (y si se da el caso, animales), como si fueran sus cachorros, e incluso pueden padecer partos en los que sólo expulsan placentas con agua.

 
 
Tratamiento:

 

Cuando ocurre aisladamente, no debemos preocuparnos en exceso. Si bien es cierto que un proceso ligeramente traumático para el animal, es un fenómeno evolutivo que no tiene consecuencias negativas para la vida normal de nuestra mascota. La mayoría de las hembras vuelven a la normalidad en dos semanas, sin necesidad de tratamientos veterinarios.

La lactación puede prolongarse durante un mes, o más si la perra tiene lactantes, ya sean reales, como cachorros de los que se haga cargo, o de juguetes u objetos adoptados como falsas crías.

Si no queremos que nuestra perra tenga cachorros, puede ser buena idea el esterilizarla. La hembra que padece pseudogestaciones con frecuencia suele sufrir problemas de salud durante su madurez, como quistes ováricos y tumores en las mamas. Es por ello que, una vez que ha sufrido una falsa preñez, puede ser recomendable castrarla quirúrgicamente para evitar que nuestra mascota padezca enfermedades en el futuro.Ante la pseudogestación, muchas veces acudir al veterinario no es necesario; en otras, sobre todo si el estado de la hembra nos preocupa, lo mejor será consultar con un especialista. El veterinario intentará averiguar si la perra está realmente embarazada realizando una radiografía.

En los casos menos graves, se suele indicar a los dueños que entretengan a su mascota con juegos que le hagan olvidar sus tareas como madre, o bien cambiando hábitos alimenticios. Los métodos homeopáticos se han revelado como tratamientos eficaces en casos graves, aunque también se suelen utilizar diuréticos y fármacos para controlar y contrarrestar el efecto de las hormonas en el organismo de la hembra.

10. Epilepsia

Cuando hablamos de ataque epileptiforme, nos referimos al resultado de una descarga excesiva de un foco de neuronas de la corteza cerebral. Esta descarga supone que las neuronas se despolarizan o transmiten señales eléctricas a sus vecinas, difundiendo así la excitabilidad a la totalidad del cerebro. Si el ataque es generalizado, se presenta pérdida de consciencia, convulsiones, pedaleo, postración, signos motores generalizados... También son comunes signos de hiperactividad del sistema autónomo: dilatación pupilar, salivación, micción, defecación... 

Pero cuando hablamos de epilepsia, nos referimos a una enfermedad hereditaria que cursa con convulsiones y no está producida por ninguna causa adicional (hipocalcemia, síncope, problemas motores, enfermedades metabólicas (encefalopatía hepática, fallo renal), tóxicos...  

 

 
Tipos: 

 

Tenemos crisis parciales, que se dividen en simples y complejas; generalizadas, que pueden ser convulsivas o no convulsivas; o ideopáticas, que se hereda genéticamente. En las parciales simples no hay alteración de la consciencia y se manifiestan contracciones faciales, continuos golpes con una pata o mordisqueos en alguna parte del cuerpo. Las parciales complejas, tendrán una alteración de la consciencia y a menudo comportamientos extraños, como que intente cazar moscas inexistentes, agresiones sin motivo, aullidos incesantes… Se originan en ambos hemisferios cerebrales y son del tipo más frecuente. Como características, habrá una alteración de la consciencia unida a signos motores y puede incluir el desplome del afectado.

 

 
Causas:

 

El ataque epiléptico puede estar desencadenado por cambios en la actividad de las neuronas, de los neurotransmisores o por estímulos ambientales como ruidos, emociones visuales, fenómenos atmosféricos (tormentas)... 

 
 
Síntomas: 

 

La epilepsia es una enfermedad de curso progresivo, aumentando generalmente los episodios de convulsiones en duración y frecuencia, especialmente en perros de razas grandes. Los pacientes pueden desarrollar ciertos síntomas derivados de esta patología: pérdida de visión, desplazamiento en círculos, parálisis, desorientación, cambios comportamentales, agresividad... 

 

 

Tratamiento: 

 

Los objetivos del tratamiento son: disminuir la intensidad y frecuencia de aparición de las convulsiones, disminuir las complicaciones consecutivas a los ataques, y aumentar el período de tiempo entre un ataque y el siguiente. 

El tratamiento de elección es fenobarbital (luminal) 2 veces al día vía oral. La dosis irá aumentando durante 1 mes hasta alcanzar la concentración terapéutica deseable. Se debe controlar el nivel de fenobarbital en sangre el día 21, el día 45, 3 meses más tarde, y 6 meses más tarde desde la instauración del tratamiento y a partir de ahí habrán controles periódicos cada 6 meses. Si el perro presenta crisis consecutivas, se medirá el nivel de fenobarbital en ese momento sin atender a la pauta antes descrita. Además es conveniente hacer una analítica sanguínea de control a los 45 días y cada 6 meses. 

Debéis saber que el fenobarbital es un barbitúrico y tiene efectos secundarios: cambios de comportamiento (letargia, mayor ingesta de agua, mayor eliminación de orina, mayor ingesta de comida...), aumento de peso, aumento de tamaño del hígado así como del bazo, dependencia y tolerancia al fármaco, y hepatotoxicidad. Este fármaco puede administrarse sólo o asociado a otros aunque la tendencia es a administrar de entrada un solo fármaco para evitar acumular efectos adversos de varios medicamentos. 

El tratamiento de un cuadro convulsivo en casa se basa en la administración de diazepam (valium) via intranasal o intrarectal. Si en 3-5 minutos no cesa la actividad motora, se repite 2 ó 3 veces la misma operación. Si no va bien se debe acudir al Hospital Veterinario. 

11. Filaria (gusano del corazón)

La filariosis es una enfermedad parasitaria causada por un gusano llamado Dirofilaria immitis que se instala en el corazón y vasos pulmonares de los perros causando problemas que pueden ser de marcada gravedad.

 
Transmisión: 

 

La filariosis se transmite por la picadura de algunos mosquitos que,  al picar, inoculan las formas inmaduras o microfilarias de un perro infectado a un perro sano. Estas formas juveniles se ponen en circulación por los vasos sanguíneos del perro y maduran a la forma adulta del conocido como “gusano del corazón”. Su ubicación final es, como dice su nombre, el interior de la cámara derecha del corazón y los vasos pulmonares del perro; incluso, en algunas ocasiones, puede afectar el hígado, bazo, riñón u otros órganos.

Aunque en un principio pueden pasar desapercibidas, las formas adultas de este gusano pueden llegar a medir hasta 30 cm de largo, por lo que su presencia en estos órganos vitales de los perros ocasiona daños importantes que suelen evolucionar de forma grave si no se toman medidas, pudiendo causar incluso la muerte del animal.

 

 
Síntomas:

 

Los síntomas que podemos ver en un perro afectado por filariosis varían desde tos, dificultad respiratoria y cansancio, hasta pérdida de peso y sangrado por la nariz, entre otros.

Es importante estar atentos para poder identificarla: acude  al veterinario para que realice un análisis de sangre que detecte la presencia de microfilarias circulantes,  de esta manera tu mascota podrá ser tratada a tiempo.

 
 
Prevalencia de la enfermedad: 

 

La filariosis es una enfermedad endémica en muchos países del sur y este de Europa. Las temperaturas suaves y la humedad de nuestra geografía hacen de nuestro país un sitio ideal para que vivan los mosquitos transmisores de la enfermedad y, con ellos, el parásito. Si bien la prevalencia de la enfermedad varía entre regiones, el aumento de los viajes con nuestras mascotas y el cambio climático hacen que su distribución sea cada vez más amplia.

La época de más riesgo de contagio de la filariosis coincide con la mayor actividad de los mosquitos que la transmiten, que generalmente abarca desde abril hasta octubre; aunque si los inviernos se suavizan como consecuencia del cambio climático y el aumento de la temperatura media en los meses tradicionalmente más fríos, puede que esta franja de tiempo sea mayor, por lo es ideal estar alerta todo el año.

 
 
Diagnóstico:

 

Se le puede realizar un simple análisis de sangre para determinar si su perro está infectado. Este procedimiento es indoloro y los resultados están disponibles normalmente dentro de las 48 horas. Los meses ideales para realizarlo son abril y mayo. Si su perro no está infectado, debería comenzarse inmediatamente un programa preventivo.

 

 
Prevención:

 

Actualmente existen varios productos idóneos para la prevención de la filariosis. Los fármacos disponibles se dirigen a eliminar las formas inmaduras (microfilarias) que puedan haber entrado en el torrente sanguíneo del perro, evitando su desarrollo y llegada al corazón. Pregunta a tu veterinario sobre las pipetas que, aplicadas de forma muy fácil cada mes, evitan el desarrollo de las larvas que entren a la circulación sanguínea del animal.

 

 
Tratamiento: 

 

Actualmente, muchos perros infectados por el Gusano del Corazón pueden tratarse con éxito. Sin embargo, los métodos disponibles son costosos y potencialmente peligrosos. Se requiere una serie de inyecciones para matar los gusanos adultos y el perro debe de guardar reposo durante varias semanas, con el fin de evitar daños a los pulmones debido a obstrucciones por gusanos muertos. Pasado el peligro de reacciones post-tratamiento, se administra una medicación para eliminar los gusanos inmaduros de la sangre. El último paso de un tratamiento de éxito es la instauración de un programa de prevención de la Filariosis Canina.

12. Leishmania

La Leishmaniosis canina conocida vulgarmente como “la enfermedad del mosquito” es producida por un protozoo llamado Leishmania que es transmitido por un mosquito llamado Phlebotumus. Esta enfermedad está muy extendida en nuestro país. 

El perro contrae la enfermedad cuando es picado por un mosquito infectado. Nunca por contacto  directo con animales enfermos. Tampoco se contagia a las personas por esta vía. Las personas y muchas especies de mamíferos domésticos y salvajes pueden sufrir Leishmaniosis. Pero a diferencia de todas éstas, la especie canina tiene una particular susceptibilidad a las Leishmanias, ya que su sistema inmunitario no es capaz de actuar con eficacia contra el parásito.

 
 
Zonas más afectadas: 

 

En España las regiones más afectadas son las de Aragón, Cataluña, Madrid, Baleares, Levante, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León. Se observa en otras regiones pero con menos intensidad.

En otros lugares geográficos, la leishmaniosis canina aparece principalmente en muchos países de América Latina y en todos los países de la región mediterránea, incluyendo Portugal, Francia, Italia, Malta, Grecia, Turquía, Israel, Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, además de España.

 
 
Transmisión:

 

La enfermedad se transmite a través de un mosquito (flebotomo). De ahí que, si hay mosquitos, hay riesgo de contagio. La temporada de peligro comienza con el calor, normalmente en mayo y finaliza en septiembre u octubre si se prolonga el verano. Durante el invierno los mosquitos permanecen en estado de larvas cuaternarias y son inofensivas. En las zonas más cálidas de España encontramos mosquitos prácticamente todo el año y por consecuencia el peligro existe todo el año. 

El período de incubación puede variar entre 3 meses y 18 meses. De forma excepcional, la enfermedad puede permanecer en latencia durante varios años, dependiendo de cómo se encuentre el sistema inmunitario del animal. Algunos perros son resistentes y, aunque reciban picaduras de los flebotomos, nunca mostrarán síntomas de la enfermedad siempre y cuando estén correctamente alimentados y no estén sometidos a estrés. Esta resistencia, probablemente, está determinada genéticamente. 

 

 
Síntomas: 

 

El primer síntoma clínico más habitual es la pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, orejas y la nariz. Según la enfermedad va avanzando, el perro pierde peso aunque no pierde el apetito. Son habituales las heridas en la piel, especialmente en la cabeza y en las patas, en las áreas donde el perro está en contacto con el suelo al tumbarse o sentarse. Cuando el cuadro se vuelve crónico, este se complica observandose en muchos casos síntomas relacionados con insuficiencia renal.

La enfermedad se puede manifestar bajo 2 formas: en la forma cutánea (la más benigna), el perro presenta lesiones en la piel como caída de pelo, formación de escamas, seborrea, úlceras que no cicatrizan… En la forma visceral (la más grave), el parásito afecta a órganos vitales como el hígado, el bazo o el riñón. Muchos de estos perros mueren por insuficiencia hepática y/o insuficiencia renal grave.

 

Otros síntomas que pueden hacernos sospechar de la enfermedad son: fiebre, alteraciones digestivas (vómitos, diarrea…), cojeras, debilidad muscular, epistaxis (hemorragia con origen en las fosas nasales), aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, espleno-hepatomegalia (aumento de tamaño de bazo y/o hígado), excesivo crecimiento de las uñas... 

 

 
Diagnóstico: 

 

En el caso de que pienses que tu perro padece de Leishmaniosis, visita a tu veterinario quien realizará una prueba analítica mediante una muestra de sangre de tu perro. Dependiendo de su estado, también tomará una muestra de la médula ósea o del tejido de un gánglio linfático inflamado para examinarla al microscopio y detectar los parásitos. El tratamiento será más exitoso si se inicia en las primeras fases de la enfermedad.

 
 
Tratamiento: 

 

La leishmaniosis canina se puede tratar, pero no curar. El tratamiento solamente suprime los síntomas y no impedirá que tu perro tenga una recaída posterior. La posibilidad de recaída es muy variable y difícil de cuantificar. Dependerá de la calidad de vida del perro, de posibles reinfecciones por otros flebotomos, del control veterinario que se practique... Un tratamiento puede durar varias semanas, pero el parásito siempre permanecerá en el perro. Hasta el final de la vida del perro, los síntomas pueden volver a aparecer periódicamente y se tiene que repetir el tratamiento. Los fármacos utilizados para el tratamiento son compuestos antimoniales. Se aplican mediante inyección y el tratamiento puede durar varias semanas. Algunos veterinarios también recetan alopurinol por vía oral. Son medicamentos caros.Si el perro no tiene afectado el hígado ni el riñón, el pronóstico es favorable y debería someterse a un tratamiento médico para mantener la enfermedad bajo control. El hecho de tener un animal enfermo sin tratamiento supone un riesgo de contagio para los demás animales ya que actúa como reservorio de la enfermedad. El pronóstico es menos favorable si presenta además una insuficiencia renal. Los perros afectados deben ser sometidos a analíticas periódicas para evaluar su estado de salud. Puesto que en el desarrollo de esta enfermedad juega un importante papel el sistema inmunitario, podemos potenciar éste de diferentes maneras como por ejemplo: cambiando la alimentación, con acupuntura, homeopatía, fitoterapia, algunos hongos chinos… La utilización de estas técnicas complementarias junto con el tratamiento médico habitual ayuda a obtener unos mejores resultados terapéuticos en esa enfermedad.

 
 
Prevención: 

 

Como no existe un tratamiento preventivo eficaz, sería recomendable efectuar a nuestros perros un test para detectar esta enfermedad al menos 1 vez al año, o 2 mejor (en otoño y en primavera). Otras medidas preventivas que podemos aplicar son: evitar pasear a los perros al amanecer y anochecer en los meses de mayor riesgo, colocar en las ventanas telas mosquiteras, hay en el mercado diferentes productos que actúan como repelentes de mosquitos a base de insecticidas, aceites esenciales (citronela, geranio, lavanda, árbol del neem), ultrasonidos…, poner dentro de las viviendas artefactos repelentes de mosquitos. Estas medidas de protección frente a la picadura de los mosquitos no son efectivas 100%. 

13. Mastitis

La mastitis es una enfermedad muy común en las perras lactantes (y excepcionalmente, en perras con embarazos psicológicos) y se trata de una infección en las mamas. Es más común de lo que se cree y un problema muy molesto y doloroso para las perras, por lo que habría que tratarla con urgencia para evitar que se agrave, así como evitar que los agentes infecciosos sean digeridos por los cachorros lactantes.

Es fundamental que, como propietario, tengas constancia de esta enfermedad, puesto que si tu perra padeciera mastitis, esto provocaría la mala calidad de la leche volviéndola tóxica y pudiendo provocar la muerte de los cachorros.

 
 
Causas: 

 

La mastitis se origina por una bajada de las defensas de la madre, que provoca que unos gérmenes patógenos, los más comunes llamados estafilicocos aumenten su peligrosidad instalándose en la leche de la madre y en sus mamas. Estos gérmenes pueden aparecer a causa de las lesiones que los cachorros producen con sus uñas afiladas en el pezón de la madre, cuando instintivamente empujan con sus patas las mamas para la producción de leche.

 
 
Síntomas: 

 

Algunos de los síntomas son; pérdida del apetito, tristeza, dolor en los pezones de la perra que provoca que deje de amamantar,y por tanto, la retención de la leche puede provocar serias consecuencias (abcesos, tumoraciones en las mamas...), vómitos y diarreas, fiebre, aumento de las pulsaciones cardíacas...

 

 
Prevención: 

 

  • Toma medidas higiénicas inmediatamente después del parto, limpiando con gasas húmedas las mamas de la perra y repitiendo esta práctica a lo largo del periodo de lactancia de la perra.

  • Sigue una limpieza exhaustiva del “nido”, limpiando las deposiciones de los cachorros evitando que las pisen.

  • Observa que las mamas de la perra no tengan heridas, estén muy duras y rojas. Si es así, no dudes en consultar al veterinario para que pueda tratarla con pomadas antiinflamatorias.

 

 

Tratamiento: 

 

Ante cualquier duda, consulta tu veterinario. Si el veterinario diagnosticara una mastitis, tendrías que apartar a los cachorros y deberías alimentarlos a biberón con leche artificial. Por su parte, la perra debería ponerse en manos del veterinario para tratarla con sumo cuidado, vaciando la leche sobrante y tratando las mamas doloridas con antibiótico, antiinflamatorios, etc., según la gravedad de la infección.

14. Moquillo

El moquillo, también conocido como distemper canino, es una de las enfermedades contagiosas más comunes y letales para los perros. Afecta al aparato digestivo y al aparato respiratorio. En casos avanzados, también puede afectar al sistema nervioso.

Esta enfermedad es causada por un virus de la familia paramixoviridae, similar al del sarampión humano. Este virus también afecta a los otros cánidos (perro salvaje australiano, coyote, chacal, zorro, lobo), los mustélidos (comadreja, zorrillo, hurón, tejón, armiño, nutria, marta) y los prociónidos (kinkajoú, coatí, panda rojo, mapache, bassaricus). Recientemente también se ha encontrado que algunos grandes felinos (leopardos y leones) pueden ser afectados por el virus del moquillo. La enfermedad no se transmite a los humanos.

 
 
Transmisión: 

 

El moquillo se transmite por vía aérea. El contagio ocurre cuando un animal sano entra en contacto con partículas virales que están en el aire en forma de aerosol. Por supuesto, un animal enfermo tiene que estar presente, o haber estado, en la zona de contagio.

Cualquier perro corre riesgo de contraer moquillo. Sin embargo, los perros que corren mayor riesgo son los perros que no han sido vacunados contra la enfermedad y los cachorros de menos de cuatro meses. 

Los cachorros que todavía están lactando pueden estar protegidos por la inmunidad que les ofrece la leche materna (si es que la madre está vacunada), pero esto no significa que se deban ignorar las precauciones.

 
 
Síntomas y diagnóstico:

 

El primer síntoma del moquillo es una secreción acuosa o con pus en los ojos. En etapas posteriores, se evidencia fiebre, secreción nasal, tos, letargo, falta de apetito, vómitos y diarrea. En algunos casos, se produce un engrosamiento de la planta de las almohadillas de las patas.

En estados avanzados de la enfermedad puede verse comprometido el sistema nervioso del perro. En estos casos, pueden producirse convulsiones, espasmos o parálisis (parcial o completa).

La mayoría de los perros que contraen moquillo mueren. Aquéllos que sobreviven a la enfermedad suelen presentar trastornos de comportamiento causados por el daño ocasionado al sistema nervioso.

Puede ser difícil detectar el moquillo en sus primeras etapas, ya que los síntomas no siempre son muy evidentes. Podría ser que el perro parezca un poco cansado, y uno piense que es porque realizó alguna actividad física o porque hace mucho calor. En caso de duda, debes llevar a tu perro al veterinario inmediatamente.

 

 
Prevención: 

 

La primera vacuna preventiva control el moquillo canino se debe realizar a los 45 días de vida del cachorro y es conveniente a esa edad emplear la vacuna del moquillo canino con el virus del sarampión, para neutralizar los efectos de los anticuerpos maternales. La revacunación en los cahorros son mensuales y en los adultos anuales (consular con su veterinario).

 
 
Tratamiento: 

 

Actualmente, no hay drogas disponibles que curan el enfermedad pues es una infección viral. En general se tratan los síntomas:

  • Antibióticos de amplio espectro (evitan complicaciones bacterianas)

  • Limpieza de secreciones nasales y oculares (gotas oftalmologicas)

  • Sedantes y anticonvulsivantes (de presentar signos neurologicos)

  • Complejos vitamínicos y elevadores inespecíficos de las defensas (fortalecer el sistema inmune) 


Como con la mayoría de la enfermedades virales el tratamiento es de apoyo para consolidar y fortalecer el sistema inmunológico y para prevenir la infección secundaria.

 
 
Pronóstico: 

 

El pronóstico de la enfermedad es de reservado a grave, en la mayoría de los casos es mortal. Los animales que se recuperan generalmente pueden quedar con secuelas nerviosas y su recuperación es un proceso muy largo y costoso. La eutanasia es un recurso que se debe considerar una vez agotadas todas las alternativas medicamentosas posibles y cuando el animal se encuentre en un estado de sufrimiento continuo.

15. Parvovirus

Es una de las enfermedades infecciosas más conocidas dentro de los criadores caninos pero no por eso deja de ser una de las principales causas de muerte en criaderos. Altamente contagiosa, hoy en día afecta principalmente a cachorros entre el destete y las doce semanas. Puede afectar a perros jóvenes y más raramente a adultos, también afecta a cánidos salvajes. Está producida por un parvovirus específico de la especie canina. El virus es muy estable y altamente resistente a factores físicos y químicos, esto le permite una supervivencia elevada en el medio ambiente (hasta 1-2 años).

El virus de la Parvovirosis Canina tiene afinidad por las células que se multiplican rápidamente, como las células intestinales, del sistema linfoide, o de los tejidos fetales invadiéndolos y replicándose. También puede afectar a las células del miocardio en animales de entre 3 y 8 semanas.

Hay razas de alto riesgo y que por tanto que son muy susceptibles a infectarse del virus de la Parvovirosis Canina como: pastor alemán, rottweiler, doberman, perdiguero, sabueso, springer spaniel, pitbull terrier americano y yorkshire terrier. Otras razas sin embargo son de bajo riesgo como: cocker spaniel, perro de aguas y razas enanas.

 
 
Transmisión: 

 

El virus de la Parvovirosis Canina puede penetrar por vía oronasal a partir de alimento, bebida o fómites (cualquier elemento o utensilios que hayan podido estar de alguna forma en contacto con el virus eliminado por algún animal enfermo: jaulas, comederos, bebederos, ropas, zapatos, manos, colchonetas, etc.) contaminados, tiene una primera replicación en los órganos linfoides. Posteriormente se produce una viremia (el virus pasa a la sangre) y se dirige a las células que se multiplican muy rápido como son las del aparato digestivo.

 

 
Síntomas:

 

En la actualidad se describen tres formas de presentación de la enfermedad, atendiendo al tipo de presentación de la Parvovirosis Canina los síntomas son:

 

  • Forma generalizada: hipotermia, coma y muerte repentina sin síntomas, afecta generalmente a todos los cachorros de la camada.

  • Forma cardiaca: La mayoría de la camada suele morir de forma repentina o por fallo cardiaco agudo: extremidades frías, mucosas pálidas o cianóticas (azuladas), taquicardia (aumento frecuencia cardiaca), taquipnea (aumento frecuencia respiratoria) y convulsiones, el resto de la camada tendrán fallo cardíaco agudo o crónico y morirán en días posteriores, semanas, meses o incluso años más tarde.

  • Forma gastroentérica: Fiebre durante 1 o 2 días, depresión, anorexia, sed intensa, vómitos y diarreas continuas con o sin sangre (en más de la mitad de los casos las diarreas son sanguinolentas), deshidratación muy rápida y muerte del animal sobre el 5 día. Con un tratamiento adecuado y en animales adultos la recuperación empieza precisamente sobre el 5 día.

 
Diagnóstico: 

 

  • Clínico: Se basa en los síntomas clínicos especialmente los vómitos y las diarreas sanguinolentas, que permitirá hacer una aproximación al diagnóstico que se confirmará mediante análisis específicos

  • Laboratorio: Existe un test disponible para detectar el virus de la Parvovirosis Canina en heces, es rápido, económico y fiable el resultado es inmediato. Hay actualmente otro test para confirmar el virus es la P.C.R aunque éste es caro y el resultados tarda unos días según el laboratorio con el que se trabaje, es por tanto innecesario ya que mediante el test en heces tenemos el resultado en unos pocos minutos y es mucho más económico, además nos interesa instaurar un tratamiento lo antes posible. Se pueden realizar otro tipo de análisis para evaluar no la enfermedad sino para ver el estado del animal como hemograma (estado de las células sanguíneas), bioquímicas y evaluación de electrolitos en sangre.

 

 
Tratamiento: 

 

El tratamiento en la Parvovirosis Canina es siempre sintomático, apropiado e incluye cuidados intensivos a fin de reducir la mortalidad causada por el virus.

  • Suprimir el aporte nutricional y de líquidos por vía oral. A los perros afectados se les suministra fluidoterapia por vía intravenosa para evitar o corregir la deshidratación incluso transfusiones sanguíneas completas o de plasma en aquellos casos extremadamente gravemente.

  • Medicación para controlar los vómitos persistentes mediante antieméticos, antibióticos para las sobreinfecciones bacterianas debidas a la debilidad del sistema inmunológico.

  • Los complejos vitamínicos ayudan en el tratamiento y mejoran la evolución.

  • Actualmente en el mercado hay un interferón de uso veterinario que eleva mucho la tasa de supervivencia y acorta el periodo de recuperación.

  • Cuando los vómitos cesan, el perro puede empezar a recibir una alimentación basada en una dieta de fácil digestión, administrada en pocas cantidades varias veces al día (unas 3 o 6), también se administran protectores de la mucosa gástrica.

 

 
Prevención: 

 

La mejor prevención es vacunar y revacunar a los cachorros convenientemente siguiendo las pautas dictadas por el veterinario. Esta es la principal garantía para proteger a nuestros perros de la Parvovirosis Canina. Uno de los protocolos a seguir es empezar con la vacunación hacia las 6 semanas y revacunar cada 2 o 3 semanas hasta que el cachorro tenga 14 semanas, en las razas de alto riesgo se puede revacunar cada mes hasta que el perro tenga 5 meses especialmente en rottweiler, doberman, y pitbull terrier americano que son los más sensibles. Posteriormente se hace un recuerdo anual de la vacuna.

Si tenemos o hemos tenido algún caso de Parvovirosis Canina el entorno del animal afectado debe considerarse contaminado por el virus así pues debemos extremar las medidas de higiene y limpieza. Un buen desinfectante es el hipoclorito sódico (lejía) en dilución al 6%, que se puede emplear para desinfectar suelos, platos, bandejas de deposiciones, jaulas y otros enseres utilizados por el perro afectado de Parvovirosis Canina. Este virus puede permanecer durante mucho tiempo en el ambiente. Un cachorro nunca deberá entrar en un criadero o en otra casa hasta que haya recibido sus vacunaciones completas.

16. Piometra (infección de la matriz)

Enfermedad infecciosa producida por bacterias y caracterizada por la presencia de pus dentro de la cavidad del útero o matriz. Afecta a perras y gatas de mediana o avanzada edad, aunque con menor frecuencia puede afectar animales más jóvenes. Esta enfermedad está estrechamente ligada al ciclo sexual, ya que se suele presentar a las 1-8 semanas después de haber tenido el celo.

 

 
Causas: 

 

Puede estar debida a desarreglos hormonales que afectan a la estructura normal del útero, que pueden estar producidos por ejemplo por quistes ováricos o por tratamientos hormonales para inhibir el celo o para provocar abortos, así como a infecciones ascendentes del tracto urinario. El hecho de haber estado gestante no parece estar relacionado con la predisposición a sufrir una piómetra, y está demostrado que no está relacionada con las pseudogestaciones.

 

 
Síntomas: 

 

Suele afectar a perras de mediana edad (5-7 años), y se dividen en piómetras abiertas, en las que el cuello del útero está abierto y el pus (que suele ser de color achocolatado) fluye a través de la vulva, haciéndolo visible, y en piómetras cerradas, en las que el pus no tiene salida, y los síntomas son más inespecíficos y dependen del momento en que se diagnostique. Se suele producir fiebre pasajera, abatimiento, pérdida de apetito, polidipsia (beben gran cantidad de agua) y en consecuencia poliuria (orinan mucho), vómitos y dolor abdominal. El veterinario puede notar un aumento del diámetro del útero con una palpación delicada en las piómetras cerradas.

 

 
Diagnóstico: 

 

En función de los síntomas el veterinario encaminará su diagnóstico. Pero también será necesario realizar radiografías, que a veces no son suficientes, por lo que se realizará después una ecografía. El análisis de sangre indicará si existen otros órganos afectados, ya que el útero es un órgano en principio aislado, los encargados de depurar el pus que pasa a la sangre son los riñones y el hígado, que también se pueden ver afectados.

 

 
Pronóstico: 

 

Depende mucho de la cantidad y gravedad de afectación de otros órganos, así como de la edad y del estado general de la perra. Siempre será mejor el pronóstico en una piómetra abierta, dado que en una piómetra cerrada existe riesgo de que el útero, al seguir llenándose de pus, se rompa y se llene la cavidad abdominal de pus, con la consiguiente producción de peritonitis y riesgo de muerte de la perra.

 
 
Tratamiento: 

 

  • Recuperar o evitar la presencia del shock en la perra. En esta fase la infusión masiva de fluidos en la circulación sanguínea es fundamental. También hay que controlar la funcionalidad renal e iniciar un tratamiento con antibióticos de amplio espectro.

  • Una vez que la perra está estabilizada hay que entrar al quirófano para realizar una ovariohisterectomía (extirpar los ovarios y el útero).

  • En las perras que estén estables y que presenten una piómetra "abierta", se puede aplicar un tratamiento médico con antibióticos y prostaglandinas (hormonas que aumentan las contracciones uterinas). Con este tratamiento se intentaría mantener la capacidad reproductora de la perra, sin embargo, debido a la gravedad de la enfermedad y a la particular anatomía del útero de las perras, los resultados son menos satisfactorios.

 

 
Prevención: 

 

La mejor forma de prevenir una piómetra es realizando una ovariohisterectomía (castración) de la perra cuando es joven, alrededor del año de edad. Con ello se eliminan el útero y los ovarios y también las hormonas, con lo que no se producirán infecciones ni más celos (que además es la mejor forma que existe de controlar la natalidad indeseada, y que no tienen ningún efecto secundario. Si se ha realizado un tratamiento médico para curar la piómetra el veterinario nos aconsejará sobre la conveniencia de cruzar a la perra en el siguiente celo para restaurar la normalidad hormonal en el útero. También se debe poner la menor cantidad posible de tratamientos hormonales, ya sean para inhibir el celo como abortivos.

17. Rábia

La rabia canina es una enfermedad presente en todos los continentes y es causada por un virus de la familia Rhabdoviridae. Aunque todos los mamíferos pueden ser infectados con el virus de la rabia, los perros son los transmisores principales de la enfermedad en el mundo. Los únicos lugares del mundo en que no existe el virus de la rabia son Australia, las islas británicas y la Antártica. 

Esta enfermedad es mortal y puede afectar al ser humano. Por eso, todos los países toman medidas para prevenirla, contenerla y tratar de eliminarla. Se transmite a través de la saliva de un animal contaminado. Normalmente esto ocurre mediante una mordida, pero se han documentado algunos casos en que ha sido transmitido en partículas de aerosol flotando en el aire. Estos casos, sin embargo, son extraños y solamente han ocurrido en cuevas donde habitaban muchos murciélagos infectados.

Los animales silvestres también pueden ser portadores del virus de la rabia y, como tales, pueden transmitirla a los animales domésticos o al hombre. Los murciélagos, mapaches, zorrillos y zorros son portadores comunes del virus de la rabia. 

Se sabe que el virus de la rabia no dura mucho fuera de un cuerpo con vida. Se ha reportado que puede permanecer activo en carcasas de animales hasta 24 horas, pero no más.

 

 
Síntomas y diagnóstico: 

 

El virus de la rabia tiene diferentes tiempos de incubación en diferentes especies y produce tres fases de síntomas característicos, aunque no siempre se presentan todas las fases. Si bien todos los mamíferos son susceptibles a la rabia, se sabe que los zorrillos pueden ser portadores asintomáticos en algunos casos.

Los síntomas de rabia en perros suelen aparecer entre tres y ocho semanas después del contagio. Sin embargo, se han reportado casos de incubación más largos, de hasta seis meses. En los humanos, los síntomas suelen aparecer entre tres y seis semanas después de la infección, pero también se han reportado casos de incubación más larga.

 

 
Fases características:

 

  • Fase Prodrómica. Se caracteriza por conductas aprehensivas, nerviosismo, ansiedad y aislamiento voluntario del perro. También se produce fiebre. La conducta suele cambiar durante esta fase, haciendo que perros amigables actúen de forma recelosa, asustadiza o irritable. Los perros agresivos pueden transformarse en dóciles y amigables. Esta fase suele durar dos a tres días en el perro.

  • Fase furiosa. No siempre se presenta, pero cuando lo hace es la fase característica de lo que se conoce como "rabia furiosa". Se caracteriza por la irritabilidad del animal y por la hipersensibilidad a estímulos visuales y auditivos. En esta fase, el perro no descansa con frecuencia y parece estar activo mucho tiempo. Los perros muerden todo lo que se les pone en el camino y, con el progreso de la enfermedad, se muestran desorientados y llegan a tener convulsiones. Eventualmente mueren. Esta fase normalmente dura entre uno y siete días en perros.

  • Fase paralítica. Esta fase es característica de lo que se conoce como "rabia muda" o "rabia paralítica" y tampoco se presenta en todos los casos. Puede presentarse después de la fase prodrómica o de la fase furiosa. Sus síntomas incluyen la parálisis de los músculos de la cabeza y cuello. Así, el perro ya no puede tragar y saliva constantemente. La mandíbula inferior se paraliza dejando la boca abierta, pudiendo hacer pensar al dueño que su perro tiene algo atorado en la garganta. Eventualmente, la parálisis afecta al diafragma y el perro muere por insuficiencia respiratoria.


El diagnóstico de rabia se hace en base a un análisis del tejido nervioso del cerebro, por lo que es necesario matar al perro para diagnosticar si tiene rabia o no. También se han probado otras técnicas para diagnosticar la rabia en estados tempranos, sin necesidad de matar al animal. Entre estas técnicas se encuentra la reacción en cadena de la polimerasa (PCR por sus siglas en inglés), pero por el momento el diagnóstico preciso involucra la muerte del perro para analizar su cerebro.

 

 

Tratamiento y prevención: 

 

No existe ningún tratamiento para la rabia una vez que se han presentado los síntomas. En estos casos, el individuo afectado está condenado a la muerte. Sin embargo, sí existen vacunas efectivas para prevenir la enfermedad. Todos los perros deben ser vacunados contra la rabia cuando aún son cachorros. La vacunación se debe repetir periódicamente y el tiempo entre vacunas depende de la vacuna empleada y de la incidencia de la enfermedad en la zona. Existen vacunas que se aplican cada año, otras que se aplican cada dos años y otras que se aplican cada tres años. En todo caso, el programa de vacunación debe ser establecido por el veterinario.

También existen vacunas preventivas para seres humanos que tienen mayor riesgo de contraer la rabia, como veterinarios, biólogos, entrenadores de perros y otros. Estas vacunas preventivas reducen el riesgo de infección cuando una persona es mordida.

Finalmente, toda persona que es mordida por un perro u otro animal, debe lavar bien la herida con abundante agua y jabón, y dirigirse inmediatamente a un centro de salud. En caso de considerarse necesario, la persona que fue mordida recibirá una serie de vacunas antes que se presenten los síntomas. Si los síntomas ya se han presentado, entonces no hay nada que hacer.

18. Torsión de estómago

Es una distensión aguda del estómago en la que éste puede llegar a torcerse sobre sí mismo. El estómago del perro está sujeto por dos ligamentos que, dependiendo de su talla y del volumen de la cavidad abdominal, pueden no ser suficientemente fuertes como para sostenerlo. El estómago puede bascular más de la cuenta por diferentes motivos: por el movimiento, los saltos, los cambios de postura, pero también como consecuencia de la Dilatación Gástrica, una acumulación de gases producidos por la fermentación que tiene lugar durante la digestión de los alimentos.

El problema es que, si estos ligamentos no son lo suficientemente resistentes como para asumir esa basculación y controlarla, el estómago puede que acabe torciéndose sobre sí mismo. Cuando esto ocurre (dilatación y/o torsión), el perro no puede descargar el contenido del estómago debido a que éste se encuentra retorcido en ambos extremos. Así pues, la presión aumenta hasta el punto de provocar cambios en otros órganos que ponen en riesgo la vida del animal, ya que cuando el estómago gira sobre sí mismo, se interrumpe la circulación sanguínea en ambos sentidos (de entrada y retorno al estómago).

 

 

Síntomas: 

 

La Dilatación o Torsión del Estómago es fácil de identificar, se nota enseguida que algo raro le está pasando a nuestro perro.

 

  • Se muestra inquieto, no para de moverse y se queja.

  • Eructa o sufre espasmos abdominales.

  • Intenta vomitar pero no lo consigue y sólo arroja saliva espumosa en abundancia.

  • Su abdomen se hincha y se pone tenso, duro y timpánico (suena como un tambor).

 

Si hemos detectado estos síntomas en nuestro perro, debemos actuar rápidamente y llevarlo de inmediato al veterinario. Cada segundo que pase puede agravar su estado general y en un par o tres de horas el perro puede entrar en un coma irreversible y morir.

 

 
Tratamiento:

 

Cuando nuestro perro llegue a urgencias, lo primero que tiene que hacer el veterinario es estabilizar al animal: debe colocarle inmediatamente un catéter intravenoso para administrarle líquidos a gran velocidad. Si aún es posible, debe hacerse un lavado de estómago con una sonda a través del esófago para descomprimir el estómago. Si esta opción no es viable, puede hacerse una punción con una aguja a través de la pared del abdomen y llegar así hasta el estómago.

Una vez superada esta fase, se debe operar. La intervención, que consiste en unir el estómago al colon limitando su movilidad, permite reducir de manera significativa el porcentaje de recaídas.

Si el perro no puede soportar la anestesia prolongada que requiere la operación, se deberá practicar una gastronomía (abrir el estómago para vaciarlo). De este modo se puede posponer la intervención quirúrgica.

Una vez haya salido todo bien, debemos seguir cuidando a nuestro perro para intentar que no haya complicaciones postoperatorias (peritonitis, arritmia cardíaca y posibles necrosis del tubo digestivo).

 

 

Prevención: 

 

Desgraciadamente, a día de hoy todavía no se conocen las causas de forma concluyente de la Dilatación-Torsión de Estómago. Lo que está claro es que los dueños debemos poner de nuestra parte y favorecer las condiciones para que nuestro perro no se vea afectado.
 

  • Tenemos que evitar que el perro haga grandes ingestas de comida, es recomendable fraccionar la toma de alimentos en dos comidas diarias mínimo, sobre todo para los perros de gran tamaño (si el perro no come una de las raciones, no se debe duplicar la siguiente).

  • Si sólo se le puede dar una comida, utilizar preferentemente una ración rehidratada (el lavado gástrico es más rápido con alimentos húmedos).

  • No se debe alimentar al animal a última hora de la noche.

  • Se debe evitar cualquier ejercicio violento durante las tres horas posteriores a la comida y en la hora anterior a la comida o a la bebida.

  • Si el perro bebe desmesuradamente es importante limitarle la cantidad de agua que tenga a su alcance.

  • No se debe alimentar al perro si parece estresado o excitado. Si ha de viajar en coche es recomendable que lo haga en ayunas.

  • Vigilar en especial al perro que vomita frecuentemente o que ya ha sufrido la Torsión de Estómago.

19. Tos de las perreras

El término "tos de las perreras" designa un conjunto de signos clínicos de las vías respiratorias altas del perro, cuyas principales características son la gran capacitad de contagio y la multiplicidad de agentes patógenos causales. 

Afecta sobre todo a perros jóvenes y, aunque desde el punto de vista médico no suele ser una enfermedad grave, puede ocasionar pérdidas económicas considerables en criaderos. La participación en exposiciones o concursos caninos constituye un factor de riesgo importante. En efecto, en los días siguientes a un encuentro, los perros participantes padecen con frecuencia episodios de tos. Este riesgo es mayor cuando se presentan en una exposición perras con sus crías. 

En los criaderos, esta enfermedad es mucho más frecuente en invierno, período durante el cual se producen grandes variaciones de la temperatura y la humedad exteriores y resulta más difícil controlar la aireación y la humedad ambiente en los locales de la perrera. No obstante, en los países industrializados, la generalización de la costumbre de colocar a los perros en residencias caninas durante el verano tiende a uniformar la frecuencia de aparición de casos clínicos.

 

 

Síntomas: 

 

Accesos de tos seca, a veces emetizante (que produce vómitos) e inicialmente no productiva (aparece principalmente en los cachorros).

 

  • Síntomas persistentes durante varias semanas.

  • Tos exacerbada por el ejercicio o la simple palpación de la laringe o la tráquea  

 

Si se complica, pueden aparecer:

 

  • Ruidos característicos de bronquitis y a veces de bronconeumonía en la auscultación.

  • Hipertermia (aumento de la temperatura corporal) pronunciada.

  • Anorexia y apatía.

 

 
Factores favorecedores:

 

Esta enfermedad, al igual que los síndromes respiratorios porcino y felino, afecta principalmente a los grupos de animales confinados con alta densidad de población o alta tasa de intercambio de animales (perreras municipales, residencias temporarias, animalarios...).

Los cachorros padecen formas graves con mayor frecuencia que los adultos, puesto que la protección pasiva que reciben a través de los anticuerpos maternos sólo dura unas 4 ó 5 semanas, mientras que los adultos poseen cierto grado de inmunidad activa debido a contactos repetidos con el agente infeccioso natural. 

Diversos estudios han mostrado que el principal agente causal de este síndrome respiratorio es una bacteria, la  Bordetella bronchiseptica. Este cuadro también puede ser provocado por algunos virus: el virus de la parainfluenza canina (CPiV), el adenovirus canino de tipo 2 (CAV-2) y el virus del moquillo canino (CDV). Además, estos gérmenes pueden asociarse a otros agentes patógenos, entre los que se encuentran bacterias (Pasteurella multocida, Pseudomonas aeruginosa y Mycoplasma sp.) y virus (virus del herpes canino [CHV] y reovirus canino).

B. bronchiseptica es el único germen patógeno conocido capaz de producir solo los signos clínicos de la enfermedad. Los demás agentes infecciosos incriminados sólo ocasionan trastornos relativamente benignos y de corta duración, excepto el virus del moquillo, responsable de trastornos respiratorios que constituyen uno de los elementos del cuadro clínico de esta enfermedad (y a veces producen cuadros neurológicos).

 

 
Prevención: 

 

Una vacuna inactivada bivalente (B. bronchiseptica y CPiV) con adyuvante, administrable por vía subcutánea a los perros adultos y a los cachorros a partir de las 4 semanas de edad protege contra la “Tos de las perreras”. La primovacunación (la vacunación por primera vez) se realiza con 2 dosis, con 3-4 semanas de intervalo y se recomienda administrar refuerzos anuales. 

Esta vacuna induce una protección contra los signos clínicos de la tos de las perreras. La vacunación de los adultos debe realizarse preferentemente antes del período de mayor riesgo: antes del invierno, la estancia en una residencia canina, exposición, caza, etc. La vacunación de las camadas puede efectuarse durante todo el año, pero principalmente antes  del invierno: desde octubre a marzo en nuestro continente.