Cuando se llega a la determinación de querer un animal de compañía en casa, hay que valorar los diferentes factoresque permitan un mejor ajuste entre el carácter y comportamiento del animal y el de la familia en cuestión. Tanto perros como gatos pueden llegar a ser excelentes compañeros pero cada uno tiene unas costumbres y obligaciones diferentes, que no todo el mundo puede afrontar.

Hay que sacar el máximo partido a la relación humano-animal fomentando el juego y el contacto humano. Cuando se adopta a un gato deben tenerse en cuenta una serie de cuestiones para que su vida futura sea satisfactoria para ambas partes, y que sea para siempre.

 

Conocer sus hábitos es básico para una buena convivencia: El gato, como felino eminentemente territorial, organizará el lugar en el que viva en las diferentes áreas de la casa: zona de aseo (la bandeja, siempre en otra habitación distinta a la que tenga su comida); zona de baño (allí se lavará, o lo hará en aquel lugar donde esté cómodo); zona de comida (lejos de la bandeja del aseo); zona de dormir y zona de jugar. Esto no significa que un gato necesite una casa grande, sino que debe encontrar su comida y su bandeja en lugares adecuados para utilizarlas.

 

Es conveniente saber que es arriesgado adoptar una pareja, ya que en ese caso hay que castrar a ambos ya que si no tendrán camadas muy a menudo. En general la convivencia entre gatos suele ser sencilla, puesto que no hay gato alpha ni gato sumiso. Ambos reparten su territorio, que comparten con respeto, juegan y al cabo de un par de días suelen dormir abrazados o se lavan unos a otros, que es su forma de crear vínculos afectivos entre ellos, y con los humanos.

 

Una elección precipitada te perjudicará a ti y al gato. Todos los centros de adopción de animales serios estarán encantados de asesorarte y responder a todas las preguntas que tengas antes de tomar la decisión final. Son muchas cosas las que hay que tener en cuenta antes de adoptar un gato. Antes de dar el paso no olvides asesorarte e informarte al máximo sobre su comportamiento o su carácter. Si reflexionas bien, conseguirás el más afín a tus expectativas y el amigo más auténtico que puedas imaginar.

CONSEJOS AL ADQUIRIR UN GATO

INDICE

1. Edad

2. Socialización

3. Elección del sexo

EDAD

 

Es importante decidir esta cuestión de antemano, pensando muy bien si se desea un cachorro (hasta año y medio, aproximadamente, y según razas y mezclas), uno en edad adulta (más de dos años), o un gato anciano (son más tranquilos y sosegados). Infórmate bien sobre las ventajas y los inconvenientes que supone el hecho de adoptar un gato en cada una de estas edades. La mayoría de la gente es reacia a adoptar felinos adultos, cuando en realidad el período de adaptación de éstos suele ser menor que en el caso de los cachorros, que sólo piensan en correr y jugar.

 

Se cree que un gato de corta edad se adapta con mayor facilidad al hogar que uno adulto. Pero un cachorro, además, puede tener el gran inconveniente de que su hiperactividad, propia de esta etapa vital, impida que captemos cuál es su verdadero carácter. Su forma de ser se esconde tras su necesidad de jugar; necesidad que, por otra parte, mantendrá durante toda su vida, excepto cuando enferme. Pero un felino no se adapta por la edad que tiene, sino por su carácter y el entorno en el que vive. De ahí que, en algunas ocasiones, sea mejor adoptar uno de edad adulta que se acomodará perfectamente a la familia y en un corto periodo de tiempo.

SOCIALIZACIÓN

 

Si tienes niños pequeños, además de buscar un gato familiarizado con los niños, es extremadamente importante que éstos sean conscientes de que el carácter del gato es similar al de los humanos. A nadie le gusta que lo lleven en brazos inseguros mientras alguien grita en nuestra oreja. El niño aprenderá a conocer las diversas formas de actuar que tienen los seres vivos, a respetarlos y a quererlos, sólo hay que explicarle que lo que le gusta al gato es correr tras una pelota, jugar con una cuerda que sostenemos entre nuestros dedos o cazar los zapatos del niño. Muchas personas creen que un felino, cuando salta sobre los pies y piernas de las personas con las que vive, es agresivo, pero no es cierto. Cuando un gato salta sobre nuestros pies y piernas está pidiendo actividad porque se aburre. El juego no violento, divertido y rápido es el mejor camino para que se integre totalmente en la familia.

 

Si tienes otra mascota en casa, valora las posibilidades de convivencia entre ellos antes de adoptar un nuevo animal. El gato no suele aceptar a los nuevos compañeros de hogar con facilidad, porque su territorio se ve reducido. La mejor táctica, si hay otro animal en casa (perro o gato), es que el nuevo inquilino sea instalado en una habitación bien acondicionada para que ambos se conozcan a través del olfato, durante al menos una semana. Habrá que estar con el nuevo gato, hacerle compañía, que vaya conociendo a todos los miembros de la familia.

 

En el caso de que el veterano sea el perro, del que sabéis que tiene buena relación con los gatos, pasados 10 ó15 días, dejad salir al felino. Es conveniente no interferir, porque habrá bufidos, alguna carrera del gato y mucha curiosidad y miedo. Es totalmente natural. En pocos días la convivencia será una realidad, siempre que nadie haga aspavientos o se asuste demasiado.

 

Si el veterano es un gato, ya se habrán olfateado e identificado ambos. Durante algunas semanas es posible que haya bufidos y algún que otro manotazo sin importancia. Es importante no intervenir en estas tomas de contacto ni castigar a ninguno de los dos, porque el castigo no es comprendido por los gatos y suele resultarle terriblemente doloroso, ya que son más apegados de lo que parecen. Con el tiempo, ambos encontrarán su sitio y convivirán sin problemas.

ELECCIÓN DEL SEXO

 

Por lo general, las gatas son mas cariñosas que los gatos machos, aunque ciertas hembras pueden llegar a ser más celosas que un macho al entablar contacto con su nuevo propietario. Lo que ocurre es que una gata, como madre potencial, instintivamente puede sentirse amenazada por cambios en su entorno que ella puede considerar como peligrosos para su seguridad. Sin embargo, pueden llegar a ser mas afectuosas que los gatos machos, aunque hay que tener claro que la gata será posesiva con su amo y con su entorno.

 

Por otra parte, los gatos machos suelen ser mas indiferentes que las hembras, aunque al principio se muestren más cariñosos con su amo. Esto no quiere decir que no sean cariñosos, todo lo contrario, pueden saltar a tu regazo y pedir cariño. También puede que explore los alrededores a mayor distancia que las gatas.

 

Un gato macho probablemente sea de un tamaño mayor al llegar a ser adulto que una hembra, y con frecuencia será un poco mas brusco en sus comportamientos, fanfarrón y agresivo.

 

Un gato adulto no castrado dará prioridad a su vida sexual ante otros intereses, y en caso de vivir en el interior de una casa y no poder salir al exterior, se pondrá cada vez mas irritable e inquieto. Un macho en estas condiciones puede llegar a perder el apetito y el sueño, no tendrá ganas de jugar ni de mostrarse cariñoso con su amo. Por esto, lo mas recomendable es la esterilización, porque sino, además de estas conductas mencionadas, también buscará rociar la casa con orina, lo cual puede llegar a ser un infierno.

 

Una hembra no esterilizada sufrirá también el no poder aparearse, en sus períodos de celo tendrá la misma ansiedad que un gato macho, y vocalizará constantemente. También puede “rociar” con orina la casa de manera similar a los gatos. También hay que tener en cuenta, que constantes celos de una gata que no consigue aparearse sufra de quistes de ovario y otros trastornos que pueden llegar a causar serios problemas a su salud.

 

En resumen, la esterilización o castración del gato, sea macho o hembra es muy importante para el bienestar del animal, y porque no, también el nuestro. La elección del sexo del gato será pensando teniendo en cuenta cuál se adaptará mejor a nosotros, a nuestra propia personalidad y estilo de vida.

BASES PARA UNA BUENA ADAPTACIÓN DE UN NUEVO GATO EN CASA
CON SU NUEVA FAMILIA FELINA

 

 

VETERINARIA PATRICIA GONZÁLEZ
 


Si la adaptación se hace del modo correcto, es muy extraño que haya problemas o que las peleas entre los gatos se prolonguen. "La clave es hacer las presentaciones de un modo muy progresivo", añade esta experta felina. A continuación se explican seis pasos para conseguirlo:

 

 

1. El gato nuevo precisa visitar al veterinario


El primer paso para introducir a un nuevo gato en casa es pasar por el veterinario. El doctor felino necesita examinar al peludo recién llegado, evaluar su estado de salud y analizar si posee parásitos internos o externos (pulgas) que precisen tratamiento. De este modo, además, se evita que la infección pase a los felinos que ya viven en casa, ya que este tipo de parásitos suele propagarse entre los amigos de cuatro patas de un modo rápido.

Esta primera visita al veterinario también servirá para realizar las pruebas de leucemia así como el test de inmunodeficiencia felina, el llamado sida de los gatos. Estos análisis son esenciales, ya que sendas enfermedades pueden ser transmitidas al resto de los gatos de casa. "Además, aunque la leucemia sí se vacuna, no existe una inyección contra el virus de la inmunodeficiencia del gato", advierte la veterinaria.

Una vez comprobado el estado de salud del gato adoptado se pueden comenzar las presentaciones felinas, paso a paso.

 

 

2. Introducir un gato nuevo en casa, una habitación separada


Segundo paso para tener éxito con la llegada del nuevo gato: el felino necesitará una habitación para él solo durante los primeros días en casa. El nuevo peludo inquilino puede permanecer en una estancia apartada, con cama para gatos, juguetes, agua, arenero para que el felino haga sus necesidades.

Esta separación permitirá a los gatos olerse y oírse sin someterse al estrés que implicaría un contacto directo. "Hay que asegurarse de que la habitación esté aislada del resto de gatos y que la puerta permanezca bloqueada. Esta estancia tranquila ayudará al felino recién llegado a sentirse seguro y a adaptarse antes a su nueva casa", recomienda la asociación protectora 4 Paws (cuatro patas).

Una buena idea es ofrecer al gato adoptado juguetes que ya hayan usado el resto de habitantes peludos de la casa. Y viceversa: una vez que el nuevo inquilino los haya utilizado, estos accesorios pueden sacarse al resto de los gatos para que ellos también puedan familiarizarse, poco a poco, con el olor de su nuevo peludo amigo.

 

 

3. Lograr que el gato nuevo coja confianza


Estos primeros días servirán asimismo al dueño para conocer mejor la personalidad del gato adoptado, y para estrechar los lazos afectivos con el recién llegado. Las caricias, los juguetes, rascador para el gato, las palabras suaves así como los juegos con el felino serán imprescindibles para que el recién llegado tome la confianza que precisa en casa.

"Los gatos recién llegados a una nueva vivienda no suelen estar de humor para jugar, por lo que la adaptación debe ser lo más tranquila posible, y el ambiente muy sosegado y libre de ruidos", apunta la asociación Humane Society, dedicada a encontrar casa a los perros y gatos sin hogar que la necesitan.

Otro consejo: los cachorros de gato y felinos adultos temerosos tienden a buscar el rincón más recóndito de la habitación, un refugio donde ocultarse. Este espacio puede ser la parte trasera del sofá, un hueco detrás de la estantería de los libros o cualquier hueco similar.

Lo recomendable es invitar al gato a que ocupe el centro de la habitación y evitar que se esconda. Una vez que se sienta seguro, esto logrará que gane confianza en sí mismo y pierda el temor. Pero, ¿cómo lograr que un felino asustado no trate de ocultarse?

Unas toallas o mantas pueden valer para tapar los bajos del sofá y evitar así que este inmueble le proporcione el escondite que busca. La cama del gato (mejor en alto) puede colocarse en mitad de la habitación: llenarla de juguetes y colgarle algún móvil para golpear y corretear también será un apoyo para que el tímido recién llegado gane confianza en sí mismo.

Por supuesto, las caricias y cuidados al resto de los gatos de la casa también deben incrementarse.

 

 

4. Presentaciones felinas en transportín, paso a paso


Las peleas entre gatos que aún no se conocen hay que evitarlas con ayuda del transportín y de los brazos del dueño durante las presentaciones

Las presentaciones entre los distintos gatos que aún no se conocen no pueden forzarse. "Los encuentros deben realizarse paso a paso", explica González. Lo ideal es utilizar el transportín para estos primeros acercamientos.

¿Cómo? Hay que colocar al gato nuevo en un lugar central de una habitación principal y frecuentada por los gatos de la casa. "Los demás gatos se acercarán a olerle, a reconocerle, poco a poco, cada uno a su ritmo", explica la veterinaria.

Un truco que funciona para animar estas primeras reuniones es colocar algunas golosinas o latas de comida para gatos a una distancia reducida del transportín. Estos comestibles ayudarán a los felinos a acercarse al gato. Y a que vean su llegada como algo positivo.

La distancia de los premios al transportín puede ir reduciéndose a lo largo de los días, con el fin de que el contacto entre los distintos felinos sea cada vez más cercano. "El intercambio de olores entre los felinos favorecerá que se acepten y a reducir el estrés, algo que puede también conseguirse con el cepillado de los gatos con el mismo accesorio", añade 4 Paws.

Estos primeros encuentros con transportín deben ser el único contacto durante los cuatro o cinco primeros días del gato en casa. Las reuniones protegidas de este modo pueden realizarse, por ejemplo, durante media hora, varias veces repartidas a lo largo del día.

 

5. Encuentros felinos con el gato en brazos


Tras estos primeros cuatro o cinco días de contactos con la protección del transportín y premios, los gatos ya están preparados para entablar un acercamiento algo mayor. Sin embargo, en esta nueva etapa los felinos también necesitarán nuestra ayuda. ¿Cómo hacerlo?

Lo correcto es tomar al gato nuevo en brazos y sentarnos en un sofá o sillón cómodo, con el fin de que el resto de los peludos inquilinos puedan acercarse y tocarle. Sin embargo, no hay que soltar al nuevo gato: nosotros debemos ser mediadores de estos acercamientos.

Los gatos podrán olerse, rozar sus cuerpos y tocarse con la protección de nuestros brazos. Las palabras amables, pronunciadas en un tono suave y cariñoso serán agradecidas por todos los peludos inquilinos, y ayudarán a liberar tensiones. Si además las acompañamos de caricias y premios comestibles, el estrés se reducirá de forma notable.

Esta fase de presentaciones dura otros cuatro o cinco días. Una vez que termine el encuentro en los brazos del dueño, el nuevo inquilino debe volver a su habitación. "Todos estos encuentros controlados por nosotros servirán a los gatos para reubicar poco a poco al nuevo felino en la familia, y encontrarle su espacio", dice González.

Los gatos tienden a organizarse y repartirse tanto el espacio como los horarios. Por ello, estas reuniones vigiladas servirán para que los gatos de casa encuentren, poco a poco, el hueco que le corresponde al nuevo peludo inquilino de casa.

La llegada de un nuevo gato a casa puede ser motivo de conflictos con los demás miembros felinos de la familia, pero desaparecerán si conseguimos que la toma de contacto entre ellos sea adecuada.

 

 

6. Encuentros entre gatos vigilados


Diez días después de su llegada a casa, los gatos ya están preparados para encontrarse sin la mediación física del transportín o la protección total de los brazos del dueño. Llega el ansiado momento de que los felinos puedan inspeccionarse, olerse, tocarse y, por supuesto, de jugar en libertad.

Estos encuentros, sin embargo, también deben ser supervisados por nosotros. Tampoco hay que dejarles juntos si nos vamos de casa hasta que no se esté seguro de que los conflictos han cesado.

Aunque es normal que algún felino bufe un poco o sea algo más gruñón que los demás, las peleas entre gatos no son productivas y deben evitarse: solo servirán para hacerse daño y aumentar la agresividad entre los felinos. Las refriegas entre felinos, si se dan, hay que pararlas de golpe: separar a los gatos y volver a intentarlo más tarde. Este tipo de peleas, sin embargo, no siempre se dan, y cuando ocurren, se reducen con el tiempo.

Sin embargo, si la adaptación se hace del modo correcto, es muy extraño que haya problemas o que las refriegas entre los peludos inquilinos se prolonguen. Con nuestra ayuda, los bufidos darán -poco a poco- paso a los juegos y, con ellos, lo normal es que florezca la amistad entre los gatos de casa.

¡Feliz bienvenida a la familia felina, amigo gato!

 

Gatas y gatos amigos que se pelean


Dos gatos amigos pueden pelearse, o tratar de hacerlo, de modo ocasional durante los primeros meses de convivencia. "Estas peleas suelen ser algo más frecuentes cuando se trata de dos gatas", explica la veterinaria Patricia González.

Las trifulcas entre felinos deben ser frenadas: hay que convencer a los gatos de que deben ser amigos y de que, además, esta amistad les reportará más beneficios que perjuicios. En la mayor parte de las ocasiones, las peleas entre gatos que viven en la misma casa desaparecen, de forma que solo el 10% de los felinos compañeros de piso las mantienen a lo largo de los meses de forma esporádica, según la estadística de tenencia de animales domésticos elaborada por la Asociación Americana de Veterinarios.

La paciencia, los premios duplicados, los mimos multiplicados, los juegos compartidos y animados por el dueño y las caricias a dos, tres o cuatro bandas (en función de los gatos que haya en casa) serán una ayuda esencial para lograr que los gatos adoptados tengan el hogar que se merecen. Y unos amigos peludos con el que compartirlo.